El portfolio como diario de aprendizaje

El portfolio como diario de aprendizaje

¿Cuántas personas conoces que escriban un diario? Quizás sean más de las que tu y yo nos pensamos, pues utilizan el diario para dejar constancia de la vida que ha pasado por delante de sus narices de una forma privada, disimulada. Sin embargo, ¿qué pensarías de poder utilizar un diario para las clases?

Como sabéis, soy profesor en un colegio salesiano, y me consta que en varios centros son varios los alumnos que utilizan una libreta al comienzo de la jornada para expresar sus sentimientos; en otras ocasiones, se utiliza la libreta para contar cómo ha ido el día o pequeñas reflexiones o conclusiones al finalizar la jornada. Son muchos los jóvenes que necesitan expresarse, contar… y son muchos (o muchísimos) los jóvenes que aún teniendo esa inquietud no escriben nunca. Incluso, para animar a esa lectura-escritura existe en Asturias el ‘famoso’ PLEI: “Plan de Lectura, Escritura e Investigación”.

¿Y qué os parecería poder incorporar todas estas facetas en una misma herramienta? ¿Y poder, además, incluir los avances en el estudio y las materias? ¿Y si eso fuésemos capaces de alargarlo y mantenerlo a lo largo de los años?

Pues esa es la propuesta que se puede realizar a través de un PORTFOLIO, si utilizamos este como un ‘diario de aprendizaje’. Una herramienta donde se pueden organizar, clasificar y publicar diferentes ‘evidencias’ o informaciones que suceden a lo largo del día en la escuela o, incluso, en las 24 horas del día.

El portfolio puede ser una herramienta que motive al alumno a expresar lo que va experimentando en cada una de las clases. Apenas serían 5 minutos para comentar qué ha hecho, cómo lo ha hecho, qué ha conseguido, cómo se ha sentido… 5 minutos para escribir 5 líneas que puedan dar respuestas a preguntas del estilo: ¿Qué has aprendido hoy? ¿Cómo lo hemos aprendido? ¿Qué he entendido bien? ¿Qué cosas no acabo de entender o me parecen más complicadas? ¿Qué he experimentado? … Son preguntas que ayudan al alumno a concretar todo lo que ha sucedido en los últimos 60 minutos, le obligan a pensar, a expresarse y, finalmente, a ser creativo en la escritura final. Además, puede ser un lugar en el que clasifique y muestre el trabajo realizado, ya que en formato blog permitiría incorporar diferentes apartados como su carpeta de trabajos personales, su entorno de aprendizaje, herramientas, etc.

Desde el punto de vista del profesor, el portfolio puede ser un auténtico proyecto que interrelacione el trabajo realizado en diferentes materias, evaluable por varios profesores, a través de herramientas como por ejemplo las rúbricas. A través del portfolio se pueden trabajar (o incorporar al mismo) trabajos o actividades realizadas con diferentes metodologías: rutinas de pensamiento, aprendizaje basado en proyectos, flipped classroom,… no excluye nada y se complementa con prácticamente todo.

Tenemos por delante el reto de coordinar a todo el profesorado de sección o departamento para realizar un trabajo sincronizado que permita incorporar esta herramienta en todas las materias con la idea de profundizar de forma integral. Además, podría incorporarse en las diferentes etapas, de forma que el autor del portfolio pueda constatar el avance no sólo a lo largo del curso si no también a lo largo de los años. Es un auténtico desafío ser capaces de coordinar a todos los profesores que ayuden a esta labor. Se trata de remar, y remar todos en una misma dirección.

Esta metodología no sólo involucra a los profesores y los alumnos, involucraría también al equipo TIC del centro que debería mantener los equipos adaptados a las necesidades así como una red informática que permita una conexión estable para los equipos. Es, finalmente, el Equipo Directivo el último responsable de todas estas acciones… como en todo proceso de innovación, debe estar liderado por un experto, avalado por el Centro y apoyado por el Equipo Directivo para alcanzar el máximo rendimiento a esta experiencia.

Por último, no se puede obviar el proceso de ‘compartir’; podemos aprender solos pero donde encontramos el verdadero enriquecimiento del proceso enseñanza-aprendizaje es en el hecho de compartir con nuestros iguales las experiencias que ayudan a formarse a nuestros alumnos; y no podemos negar que también nos ayudan a formarnos a nosotros como docentes.

Porque como dijo en una ocasión…

 “Lo mejor que se puede compartir es el conocimiento”.

Alain Ducasse

Pues…. ¡hagámoslo realidad!