¿Qué papel jugamos ante la tecnología?

¿Qué papel jugamos ante la tecnología?

    La tecnología ha llegado para quedarse. Eso es así y no es discutible. Pocas afirmaciones pueden ser tan radicales pero tan verdaderamente ciertas. Y es aquí donde debemos posicionarnos: ir en contra de la tecnología o aliarse con ella.

    Como educador, pienso que esta segunda opción es la correcta y la que nos ayudará a crecer a nosotros y ayudará a crecer a nuestros alumnos.

    Y una vez aliados, podremos tomar dos papeles: activos o pasivos. Podemos ser consumidores esclavos de la tecnología, donde podamos tragarnos todo lo que nos proponen (algo parecido a lo que algunos hacen con los programas de la telebasura) o podemos tomar parte de la construcción, generación y mejora de los conocimientos que se difunden en internet.

    Cada uno jugará un papel diferente, un rol distinto, pero lo más importante de todo es saber qué papel estoy tomando y por qué lo estoy tomando.

    De cara a la educación, pienso que lo mejor es tomar parte de forma activa: generando nuestros propios contenidos siendo verdaderos creadores de artefactos, fuentes de información que generen redes de conocimento entre profesores que ayuden a hacer unas clases más activas, más divertidas y, sobretodo, más completas.

    ¿Nuestros alumnos son capaces de pensar? Yo también me lo planteo muchas veces. Sin duda creo que son capaces, tienen la capacidad, pero dudo mucho en si estamos siendo capaces de enseñarles a pensar. A veces pensamos que «pensar» es algo de las asignaturas de letras… Sin embargo creo que estamos equivocados. PENSAR es transversal y debemos ayudarles a razonar, a enlazar conocimientos… todos los profesores, todas las materias, desde todos los ámbitos.

    Los profesores muchas veces cometemos la imprudencia de «vomitar» contenidos, y pensamos que los alumnos los asimilan: nosotros ya nos quedamos tranquilos. Pero… ¿realmente es así? ¿somos capaces de capacitarlos para pensar? Probablemente los hacemos ‘consumidores‘ de nuestras propias clases magistrales.

    Es por ello que estamos llamados a cambiar nuestra docencia, y empezamos por formarnos, por tener clara cuál es la ruta a seguir, mejorando nuestra formación, nuestra hoja de ruta que guíe a los alumnos en su propio aprendizaje, descubriendo los aciertos y, sobretodo, sus fallos. Porque la cultura del error les llevará a un éxito absoluto, especialmente, si es en clave de pensamiento–>reflexión–>solución–>mejora–>evaluación

    «Enseñar en la era de internet significa que debemos enseñar las habilidades de mañana desde hoy»

    Jennifer Fleming

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